Xpeng usará IA para sus vehículos autónomos
La industria de los vehículos autónomos ha sido escenario de una batalla tecnológica por la percepción: ¿cámaras o sensores LiDAR? Mientras gigantes como Tesla se han aferrado a la visión artificial como su principal arma, otros fabricantes han apostado por la precisión milimétrica del LiDAR. Ahora, un actor clave en este tablero, el gigante chino Xpeng, ha dado un giro radical y ha abandonado por completo la tecnología láser para alinearse con la controvertida estrategia de Elon Musk. Esta decisión, que ha generado un terremoto en el sector, no solo pone en juego su futuro, sino que también es un claro reflejo del poder que la inteligencia artificial (IA) está ejerciendo en la conducción.

De pioneros a imitadores: el polémico cambio de rumbo de Xpeng
El movimiento es desconcertante. Xpeng, una de las marcas más innovadoras del panorama chino, fue pionera en 2020 al integrar el LiDAR en sus modelos, una tecnología que prometía mayor seguridad y fiabilidad en su sistema de asistencia a la conducción, conocido como XNGP (Navigation Guided Pilot). Sin embargo, con el reciente lanzamiento del sedán P7, la compañía confirmó lo impensable: el LiDAR ha sido eliminado de la ecuación.
El principal motivo detrás de esta decisión, según ha revelado la compañía, es que los datos del LiDAR no se integran de manera eficiente con sus modelos de IA. «Los datos provenientes de los radares LiDAR no pueden contribuir al sistema basado en IA», explicó Candice Yuan, directora del centro de Conducción Autónoma de Xpeng, a la revista CarNewsChina. La clave, según el directivo, reside en el uso del modelo de entrenamiento VLA («visión, lenguaje, acción»), que se nutre de clips de vídeo de entre 10 y 30 segundos enviados directamente por sus clientes. En esencia, la IA de Xpeng ha sido entrenada para «ver» el mundo tal como lo haría un ser humano, lo que hace que los datos de los sensores LiDAR sean, paradójicamente, una carga tecnológica.
Tesla y el debate de las cámaras: un camino con baches
El giro de Xpeng lo coloca en el mismo bando de Tesla, una compañía que ha defendido a capa y espada su sistema basado exclusivamente en cámaras. Musk ha argumentado que esta estrategia es más económica y que también imita la forma en que el cerebro humano procesa la información, una visión que, hasta ahora, no ha estado exenta de problemas. A lo largo de los años, el sistema de asistencia a la conducción de Tesla ha sido objeto de múltiples críticas e incluso de demandas por accidentes, como el reciente fallo en el que fue condenada a pagar 206 millones de dólares por un caso relacionado con fallas en su sistema de asistencia. Aunque Tesla promete un futuro de robotaxis totalmente autónomos, sus vehículos aún requieren que un ocupante actúe como asistente de seguridad en cada trayecto.
Aun así, la confianza en el sistema basado en IA y cámaras parece crecer. Un reciente informe del portal The Verge detalla que, pese a las polémicas, Tesla continúa invirtiendo fuertemente en el desarrollo de su IA para el sistema Autopilot, lo que sugiere que la empresa no tiene planes de regresar al LiDAR. Este compromiso con la IA visual parece haber influenciado a otros, como Xpeng, que ahora busca un modelo de desarrollo más eficiente y menos costoso.

Las alternativas a Xpeng que apuestan al futuro
Mientras Xpeng y Tesla se alinean, otros jugadores de la industria continúan reforzando su apuesta por el LiDAR. Waymo, la empresa de taxis autónomos de Google, ha demostrado que su flota equipada con esta tecnología funciona de manera fiable sin necesidad de asistencia humana. De hecho, según un análisis de la consultora S&P Global, se espera que el mercado global de LiDAR alcance los $4.8 mil millones en 2026, lo que demuestra que la tecnología sigue siendo vista como fundamental para la conducción autónoma.
Lo mismo ocurre con la automotriz china NIO, que ha adoptado un enfoque más robusto y completo, combinando cámaras con LiDAR en sus vehículos para obtener un sistema de percepción dual. Este enfoque, que busca lo mejor de ambos mundos, podría ofrecer una mayor seguridad y fiabilidad, una estrategia que contrasta drásticamente con la decisión de Xpeng de jugárselo todo a una sola carta.
El tiempo dirá si el movimiento de Xpeng es un paso lógico en la evolución de la IA o un costoso retroceso en la seguridad. Lo que está claro es que el futuro de la conducción autónoma no solo se define en las carreteras, sino también en el código de los algoritmos.